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miércoles, 29 de diciembre de 2010

A PROPÓSITO DE HÍBRIDOS Y CLONES

Es cierto que en tiempos de griegos y romanos, la jardinería evocaba el placer de vivir, el paraíso terrenal y su exuberante vegetación, un rincón de reposo o de expansión, un refugio para disfrute de la paz y silencio o un retiro donde meditar.
También es cierto que en aquellos tiempos y según los cronistas de la época los jardineros de turno seleccionaban con más o menos acierto las variedades más apropiadas a sus necesidades y a la demanda del momento,y según la conveniencia  la elección de la clonación(esquejado) o reproducción sexual (semillas) era rutinario. La transmisión de estas experiencias han perdurado hasta nuestros días, de hecho en los siglos XVII y XVIII la obtención de variedades mediante el estaquillado era una norma, creyendo que futuras generaciones contemplarían esas mismas especies inalterables al paso del tiempo. En aquellos momentos y durante siglos todo fue bien.¡Hay variedades de rosas en 2010 que Luis XV las consideraría propias!,es decir, no han cambiado apenas.Pero,¿que son unos cuantos siglos para el medio natural?,un suspiro,nada más.
Aquellos jardineros en su buen hacer nunca llegarían a imaginar que la naturaleza cambia (quizá no lo suficiente como en la actualidad), pero la rosa no, permanece invariable. Llegado el momento el futuro de la rosa se vería seriamente comprometido, el medio cambia y ella no. La rosa muere, fin de la historia.
Rebobinemos un poco…la naturaleza con su infinita sabiduría nos da opciones ¿por qué no optar por la reproducción sexual?, efectivamente, la hibridación. Sin intercambio de genes dudo que el “menda”estubiera escribiendo algo en este blog. Ciertamente, esta opción convence. El medio cambia y la variedad también, es capaz de adaptarse y evolucionar a las constantes arbitrariedades de nuestro entorno.
Cuando Magallanes surcó los mares los cambios ambientales se dilataban en el tiempo sin capacidad para percatarse de ellos. Ahora el asunto es diferente, desde 1950 hemos roto más ecosistemas que todas las generaciones humanas en toda su historia.
Este año 2011 que estrenamos y en los venideros, los “caprichos” ambientales generados por nosotros serán una rutina, de hecho, los seres vivos nos hacen ver día a día que no aguantan cambios tan demoledores como los actuales, y ¿nosotros? ¿seremos capaces?. Lo dudo.

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